Miedo a que se les vaya otra vez de las manos: Secretismo en la primera reunión entre el Ayuntamiento y Baraka

El Ayuntamiento de Madrid y el grupo inversor Barakase reunieron por primera vez tras la compra del Edificio España. El encuentro, marcado por un gran secretismo desde ambas partes, no fue más que una presentación y una leve declaración de intenciones; solo trascendió la «buena predisposición» de los interlocutores y la voluntad de «colaboración» de cara al futuro del emblemático rascacielos.
El concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, recibió a representantes de Baraka en las oficinas del área en el Consistorio. Una hora de charla de la que únicamente se supo que el Consistorio se mantiene firme en su idea de que prestará su colaboración siempre y cuando el propietario no se salte la ley. Como ya ocurrió tras la adquisición del edificio, desde Baraka guardan silencio. Ni una palabra de qué pretende hacer con el inmueble. Tampoco el Ayuntamiento explicó las intenciones del grupo ni en qué términos transcurrió la reunión.
Desde Urbanismo sí indicaron que el cambio de propietario no ha modificado su visión sobre la rehabilitación del Edificio España. Fuentes del área manifestaron su ánimo de «facilitar el desarrollo y puesta en marcha de proyectos que cumplan con la legalidad vigente». Un mensaje calcado al que recibió Wanda: la fachada no se toca. Esta premisa fue la causa fundamental de que el inversor chino abandonara el proyecto después de dos años de idas y venidas, órdagos y amenazas. Un culebrón que acabó con la venta del inmueble a Baraka por 272 millones de euros, seis más de los depositados inicialmente por el magnate asiático Wang Jianlin.






