El cruel negocio de la lástima: Mutilados después de nacer para obtener más dinero
El negocio de los que se lucran con la lástima adopta diversas modalidades con el fin de obtener el máximo rédito. Los hay que fingen alguna discapacidad psíquica o física, generalmente, cojera y ocultan las muletas en cuanto acaban «su jornada laboral», para salir caminando a toda prisa. Todo un clásico.
Sin embargo, y según cuenta ABC, las prácticas que se realizaban en una región rumana hace varias décadas ponen los pelos de punta, a la vez que evidencian la endogamia y el modo en que estos gitanos tienen interiorizado ser víctimas y vivir de esa modo: a costa de los demás aunque sufran vejaciones e insultos.
Es lo que sucedía en la provincia de Ialomita, en concreto en la ciudad de Tandarei, de donde proceden parte de los traficantes y explotados en España y, en consecuencia en la Madrid. Ahí, a niños que nacían completamente sanos, estos clanes les mutilaban las extremidades con dos objetivos: obtener la correspondiente pensión por invalidez y dar más pena a los ciudadanos a la hora de obligarles a mendigar.
Así lo aseguran diversos mandos policiales consultados por ABC, entre ellos, los de la comisaría de la UCRIF. Esto es solo una muestra de la crueldad extrema de estas mafias, las mismas que hace más un lustro se encargaban de colocar a madres con sus bebés a los que pellizcaban en piernas y brazos para provocar su llanto, con el fin de que pareciera que era de hambre y obtener más dinero.





