Crónica de una rara rueda de prensa sobre Seguridad Ciudadana a la que asistía la Delegada del Gobierno pero que protagonizó un comisario de policía

(07-07-15) No suelo ir a las ruedas de prensa que convoca el Gobierno del Ayuntamiento de Pozuelo. En realidad, no suelo ir a ninguna. Me aburren. Al final, lo único que se hace en ellas es leer la nota de prensa que nos terminan dando y yo ya no tengo que recoger el sonido. Aunque no sería malo que el gabinete de prensa del Gobierno nos pasase el sonido de las ruedas de prensa junto a la nota escrita. Pero, a lo que iba, no me gusta ir a las ruedas de prensa porque está todo tan controlado por los compañeros periodistas de los gabinetes de prensa que más que actos informativos parecen actos represivos. ¡Qué control!
A mitad de la rueda de prensa a la que asistí ayer en el Ayuntamiento, ya me pasaron el resumen de la misma. Resumen que ya venía con las declaraciones de la alcaldesa Quislant entrecomilladas. ¡Qué eficacia! Pero para eso me quedo en casa.
En cualquier caso, esta vez, pensé que merecía la pena ir porque a la rueda de prensa asistía Concepción Dancausa, la nueva Delegada del Gobierno y mujer de larga trayectoria política. Me apetecía hablar con ella y, de paso, contarle el caso de violencia policial que tuvo lugar en Pozuelo y que la policía Nacional y Municipal se llamó andanas. No por nada. Porque lo supiese y conocer su reacción personalmente.
Y tal y como estaba anunciada, en ella me presenté a las 11,30 en punto. Mi primera sorpresa fue descubrir que la sala El Torreón, donde se iba a celebrar, estaba efectivamente en El Torreón del Ayuntamiento, que es un habitáculo al que no llega el ascensor y para el que hay que cruzar la segunda planta del Ayuntamiento entera. No es por criticar, que luego dicen, pero si yo fuese algo de prensa de la alcaldesa, le recomendaría cambiar la ubicación o, al menos, no convocar en él a la prensa. No es bueno que los periodistas anden sueltos por el Ayuntamiento buscando El Torreón. Peligro.
Para empezar, ayer descubrí que tenemos chico nuevo en la oficina. De prensa, claro. Algo me habían dicho. Ayer, le conocí. Parece muy dispuesto. Lo mismo te da un papel con el contenido de la nota de prensa que prueba un micro que falla. Cosas del directo, decía Laura Pérez de Ziriza, entre risas, cuando volvieron a fallar los micrófonos. Cosas del directo, Laura, es un tópico tan antiguo en la radio que creo que el último que lo dijo fue Bobby Deglané.
El caso es que entre los micros que no funcionaban y que no acababa de llegar el/la periodista de la Agencia EFE, con cámara, y otros dos periodistas más perdidos por los pasillos del Ayuntamiento, hubo que esperar. Esto también es nuevo para mí. Es una falta de cortesía con los que habíamos llegado a tiempo. Total, que la rueda de prensa empezó tarde.
Habló la alcaldesa Quislant como anfitriona. Nos dio la bienvenida. Habló la delegada Dancausa. Dio unos datos por encima sobre eso que siempre pasa Pozuelo, que la delincuencia baja. Habló el comisario Barrios. El tío está tan contento de haberse conocido que solo le faltó decir que le teníamos que invitar a unas cervezas por lo buena que era la policía nacional de Pozuelo. Y habló, finalmente, el sargento Muñoz. Habló poco. Sólo abundó en lo que dijo el compañero. No tiene el don de palabra o pensó que era imposible mejorar a Barrios. La policía de Pozuelo (ambas cuerpos) son la pera limonera.
Yo no pensaba preguntar. Iba de búho. Esperaría al final para hablar con la señora Dancausa. Pero como a la periodista de EFE le interesaba la seguridad de Pozuelo lo que a mí la de Lagartera, le pregunté a la delegada si podía cambiar los tantos por cientos de los datos de la delincuencia por cifras reales. Esa obsesión mía contra los tantos por cientos, me obligó a preguntar.
Y, de nuevo, el comisario Barrios se vino arriba. Fue curioso que todos, prensa del Gobierno de Pozuelo incluida, me dijeran que esos datos estaban en una nueva nota de prensa que me habían pasado de la Delegación del Gobierno. ¡Qué cosas! Sin duda esto ha cambiado. Antes primaba el sonido de los protagonistas y ahora prima el entrecomillado de esos mismos protagonistas. ¿Qué hago yo aquí entonces?, me pregunté. ¿A qué he venido si todo lo tengo en las notas de prensa que me han dado?
El caso es que después alguien preguntó por las Vacaciones Seguras, que es lo que quería el comisario Barrios que se preguntase y otra vez el tío nos contó lo de todos los años. Creo, a veces, que se nos toma el pelo con estas cosas o se nos considera algo tontorrones. Qué paternalismo. Debe ser que, como la policía pozuelera tiene tan poco que hacer, le gusta contarnos estas cosas para tener la sensación de que hacen algo.
Después preguntaron por jefe Caletrio sin demasiado sentido y yo volví a preguntar ante la bulla que nos estaban metiendo Laura y el chico nuevo de la oficina de prensa para que terminásemos cuanto antes.
Le pregunté al protagonista de la rueda de prensa, al comisario Barrios, de qué manera me podía poner en contacto con él, que quién era su portavoz… Y ahí, el comunicador policial echo balones fuera. Madrid, Madrid… La jefatura… Quise repreguntarle y esta vez Laura y el joven dispuesto quisieron responderme ellos.
No entiendo a estos periodistas de los gabinetes de prensa políticos. Viven para defender a sus políticos en plan guardia de corps, como dice Garcis, en lugar de favorecer la comunicación entre ellos y los medios. Así le luce el pelo al PP.
Total, que allí acabó todo. Inmediatamente vino a verme el joven dispuesto no sé muy bien a qué pero le dije que no me interesaba su opinión. Que lo que yo quería era saber si se había hecho algo para investigar la violencia policial que un policía nacional había ejercido sobre un joven borracho en el suelo. Se fue.
Después, pude hablar con la Delegada del Gobierno bajo la atenta mirada inquisitiva de su jefa de prensa. Uf, que miedo. Mujer encantadora Dancausa. Le conté lo de la violencia policial en Pozuelo y se sorprendió. Era raro que nadie lo hubiese investigado. Me dijo que tenía que haberlo puesto en conocimiento de Madrid. Yo le contesté que Madrid está muy lejos.
También le pude decir que, en Pozuelo de Alarcón, el problema no son los delitos sino las faltas. Porque las faltas que se producen en los centros de ocio no se denuncian pero, en cambio, producen una gran alarma social. Espero que tomase nota.
El Capitán Possuelo






