Si C’s consigue que el PP cambie sus Estatutos y Carmona termina siendo alcalde Madrid, esta democracia está más enferma de lo que parece

(27-05-15) En este juego absurdo de sumas y restas que tanto desvirtúa el voto de los ciudadanos en beneficio de los partidos políticos, estamos a asistiendo a un mercado persa de proporciones inconmensurables. Ya no se habla de voluntad popular sino de voluntad de partidos. Incluso de voluntad de ideologías. Los ciudadanos ya no son nadie. Han votado al partido político que han querido libremente y ahora asisten atónitos a un aquelarre de poder en el que vale casi todo con tal de mandar. Ahora los partidos suman y se restan al margen de los ciudadanos con una desvergüenza que raya en lo infinito.
O sea, que si yo voto al PSOE porque quiero que gobierne el PSOE o quiero que gobierne el señor Carmona porque me cae bien, ahora resulta que, como el PSOE no ha alcanzado mayoría de Gobierno, el señor Carmona o sus jefes usan mi voto para dárselo a Podemos, que es un partido que no me gusta y al que, consecuentemente, no voté.
Si esto no es un absurdo democrático, que venga Dios y los vea. En la democracia que yo entiendo, lo suyo sería que gobernase la lista más votada y que fuese sacando sus decisiones políticas con acuerdos puntuales. Así lo entendí siempre. Así lo pensé. Así lo pensaron los socialistas hace poco. Así lo pensaron los populares hace menos aún. Pero mandan las ideologías. Es un problema de izquierdas y derechas, no de democracia.
En el colmo de esta absurda la locura, el PP ofrece a un convidado de piedra, como es Carmona, si quiere gobernar Madrid porque está dispuesto a ayudarle.
Hay tanto dislate en todo esto que puede terminar gobernando un fracasado que pasaba por allí. Y estoy convencido de que Carmona no acepta por lo que digan los demás, no por él. En su vida tendrá oportunidad.
Pero, si lo del Ayuntamiento de Madrid es absurdo y contra-democrático, lo de la Comunidad de Madrid es parecido o peor.
Ahora resulta que Ciudadanos, que ha quedado en tercer lugar en la votaciones, en ese apaño de negociación absurda, quiere cambiar los Estatutos del PP. Tal y como suena.
El voto de los ciudadanos a la papelera. Ya no vale. O sea, que un montón de personas quiere al PP y no le importa como esté organizado, le vota en las urnas y consigue ser la fuerza política más importante de la Comunidad de Madrid. Pero como los de C’s son así de chulos, para mangonear su apoyo quieren cambiar esos Estatutos del PP porque no les gustan. Consideran que no son democráticos y se los quieren cambiar. Es la pera limonera. Jamás se había visto desvergüenza semejante.
C’s quiere, entre otras muchas cosas, que los diputados del PP tengan dedicación exclusiva porque a ellos les sale del Arco de Triunfo y que se cambie la manera de elegir candidatos, estableciendo primarias porque ellos son los que reparten ahora carnets de demócrata a los partidos. Es alucinante.
El desprecio a la democracia es total, paradójicamente, en nombre de la democracia.
Miedo me dan estos partidos controladores. Sin duda, esta democracia, que tanto costó traer, está muy enferma.
La Tarántula



