La torpeza de Tejero: Convierte 200 viviendas (todavía pendientes de construir) en su gran logro de la legislatura, mientras tiene ARPO abandonado, que es el gran nicho de la vivienda

Que la gestión política y administrativa de la alcaldesa Paloma Tejero en esta legislatura es un fracaso está más descontado que el sanchismo…
Lo tuvo todo pero todo lo echó a perder…
En Pozuelo suele pasar…
Pero no importa, el PP nos volverá a mandar a otra señora que volverá a fracasar o, peor aún, le dará otra oportunidad a este proyecto fallido…
“Pó fale”, que diría Andrés Pajares en su inimitable personaje de Makinavaja…
Y es que hay errores políticos que pueden ser una simple equivocación.
Y hay otros que definen perfectamente una legislatura.
Y la gestión de la vivienda de Paloma Tejero, que asumió como gran baza política, empieza a parecerse peligrosamente a los segundos.
Y es que resulta difícil entender que una alcaldesa, que presume de estar solucionando el problema de la vivienda en Pozuelo, considere un gran éxito político poner en marcha 200 viviendas de alquiler asequible mientras mantiene en una especie de limbo administrativo el desarrollo de ARPO, donde están previstas miles de viviendas protegidas.
Doscientas viviendas frente a miles.
No parece una cuestión de matemáticas especialmente complicada.
Más bien suena a torpeza política.
Las 200 viviendas que ahora vende Tejero, además, no están disponibles.
Las primeras 32 son las que tienen las obras más avanzadas y el propio calendario municipal apunta a que buena parte de las restantes no estarán listas hasta 2027 o, en algún caso, más tarde.
En el caso de Coca de la Piñera, por ejemplo, los problemas administrativos pueden retrasar todavía más los plazos.
Pero la fotografía política ya está hecha.
Tejero puede decir que construye vivienda asequible.
Y ahí está precisamente esa torpeza política.
Porque mientras organiza la propaganda de sus 200 pisos, ARPO sigue esperando.
Y ARPO no es una promoción inmobiliaria más.
Es uno de los grandes desarrollos urbanísticos pendientes de Pozuelo y el colector-interceptor de aguas pluviales es una infraestructura imprescindible para desbloquearlo.
Y Tejero lo sabía porque fue concejala de urbanismo con la olvidable Quislant.
El problema es que hace un año se anunció que la obra del colector había terminado y, doce meses después, siguen sin darse explicaciones claras sobre su situación, funcionamiento, recepción o puesta en servicio.
Y estamos hablando de una infraestructura de unos 60 millones de euros y de un desarrollo que puede permitir miles de viviendas que transformarán de verdad la ciudad.
¿Dónde está la prioridad política de esta alcaldesa?
Porque si realmente le preocupa que los jóvenes puedan acceder a una vivienda en Pozuelo, debería estar empujando con todas sus fuerzas para desbloquear aquello que puede generar miles de viviendas, muchas de ellas protegidas, y no limitándose a inaugurar o vender políticamente unas pocas promociones municipales que se están construyendo y no se entregarán en esta legislatura.
Una alcaldesa con visión política habría convertido ARPO en una prioridad de legislatura.
Una alcaldesa con sentido de la oportunidad habría explicado cada semana qué ocurre con el colector.
Una alcaldesa con ambición de transformación de ciudad habría entendido que desbloquear miles de viviendas es infinitamente más importante que hacerse una foto anunciando 200.
Pero para eso hace falta esa visión política.
Y quizá ahí esté precisamente el problema.
Porque a Tejero le gusta gobernar mirando la próxima fotografía.
Mientras Pozuelo necesita que alguien mire hacia la próxima década.
Y esa diferencia, más que cualquier discurso, está acabando de definir su fracaso político.
Juan Manuel Sánchez
PDT:
La foto que ilustra es 2023, cuando Tejero y Picazo nos enseñaban ARPO





