Tejero castiga el Centro de Pozuelo: Mientras monta Fiestas con migajas para contentar a las peñas, aleja actividades que le daban vida como la cabalgata de RRMM o la Fiesta de la Bici

Estimado Capitán:
Aunque este domingo esté anunciado, a bombo y platillo, la nueva temporada del Mercado de Segunda Vida en el Centro de Pozuelo, creo que es solo una nueva migaja de la política de castigo de la alcaldesa Tejero a unos vecinos a los que desprecia.
Sí, nos desprecia y nos castiga.
¿Cuánto tiempo tardará en llevárselo también?
Y es que esta señora tiene una forma de castigar al barrio poquito a poco y usando como engañifa la presencia del concejal Félix Alba por todos lados porque, para ella, es uno de los nuestros…
Antes, puede. Ahora, no lo sé.
Y con esa pantalla va quitándonos todo aquello que le daba vida casi sin enterarnos.
Como en el síndrome de la rana hervida.
El último ejemplo de abandono ha sido el Día de la Bicicleta. Durante años, la llegada a la plaza del Padre Vallet era mucho más que el final de una ruta. Era una oportunidad para llenar el Centro de bicicletas, familias y actividad.
Quienes participaban terminaban allí, paseaban, tomaban algo y compraban. En definitiva, hacían ciudad.
Ahora ya no.
Y no parece un detalle menor.
Porque mientras el Centro pierde acontecimientos deportivos, culturales y familiares, la avenida de Europa se convierte cada vez más en el gran escenario municipal.
¿Tan malos somos?
Los comerciantes del Centro no necesitan discursos ni fotografías institucionales.
Necesitan gente en sus calles.
Son negocios familiares, establecimientos históricos y pequeñas empresas que forman parte de la identidad de Pozuelo. Y mientras algunos bajan la persiana, el Gobierno debería explicar qué está haciendo para evitar que el Centro termine convertido en una colección de locales con el cartel de “se alquila”.
Otro ejemplo sería lo ocurrido con las Fiestas de la Consolación.
Eran aquí. Porque la Virgen es de aquí.
Y la veneramos aquí.
Pero se las llevó a un recinto ferial concebido, entre otras cosas, para concentrar celebraciones y evitar molestias y que, después de algunas fiestas, haya que recorrer determinadas calles esquivando botellas, cristales, vómitos, orines y desperfectos.
Y aquí, viendo que creaban problemas, nos contentó con migajas, subvencionando a las peñas para contentarlas.
Otro ejemplo sería la Cabalgata de Reyes, aquella cabalgata que inventó una peña del centro y que ya ni termina ni pasa por el Centro…
Empieza en la Avenida de Europa (desde la rotonda de Víctimas del Terrorismo) y termina en Templete del Parque Alcalde José Martín-Crespo Díaz.
¿Por qué no viene a la Plaza Mayor?
El problema es que, aparte de despreciarnos (pese a que también pagamos impuestos) no sabe qué hacer con el Centro de Pozuelo.
Y un Centro sin acontecimientos, sin comercio y sin vecinos en sus calles corre el riesgo de convertirse en algo mucho peor que una zona tranquila, en una zona olvidada.
Pero lo más grave es que ella y su equipo cercano se terminarán yendo… Les da igual.
Si esta es la transformación que prometió, que el diablo se la lleve…
Juan Pozuelo






