El alcalde Martínez Almeida traslada al Consejo de Embajadores Árabes la “gestión irresponsable” de Casa Árabe de Madrid “impuesta por el ministerio de Exteriores”

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha querido rebajar este miércoles la tensión generada por la orden de desalojo de Casa Árabe del edificio Escuelas Aguirre. Durante una reunión con el Consejo de Embajadores Árabes en el Palacio de Cibeles, Almeida les ha trasladado su posición y ha defendido que la recuperación del edificio no responde a una decisión política, sino a la necesidad de conservar un inmueble municipal.
Ante los representantes de la Liga de los Estados Árabes en España, el edil ha trasladado que el compromiso del Ayuntamiento con el mundo árabe es “sólido, creciente y se demuestra con hechos, no con retórica”. En ese sentido, ha querido dejar claro que la orden de desalojo “no es en ningún caso un acto contra Casa Árabe ni contra el mundo árabe, sino una obligación de preservación patrimonial y de responsabilidad” con los madrileños.
Las explicaciones del alcalde llegan después de que la delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, defendiera la pasada semana la decisión del Gobierno municipal y asegurara que fue la propia Irene Lozano, exdirectora de Casa Árabe, quien planteó en 2024 cerrar la sede de Escuelas Aguirre para concentrar la actividad en Córdoba. Un día más tarde, Lozano respondió al burofax de Almeida acusándole de utilizar su gestión para “dar una puñalada a Pedro Sánchez”, así como de intentar justificar con ella el desalojo de la institución.
Pese a esa respuesta, el alcalde ha vuelto a responsabilizar a Lozano de la situación. Según ha explicado a los embajadores, la crisis de la institución fue consecuencia de “una gestión irresponsable impuesta por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, no por el Ayuntamiento, que fue el primero en denunciarla y en exigir correcciones”.
El Consistorio mantiene así el plazo fijado para que Casa Árabe abandone Escuelas Aguirre antes del 1 de septiembre. Almeida ha venido defendiendo en las últimas semanas que la decisión responde al deterioro del edificio y a la situación económica de la institución durante la etapa de Lozano, a la que acusó de convertir Casa Árabe en un “chiringuito” y de dejarla “en bancarrota”. El Ayuntamiento sostiene que, una vez recupere el inmueble, acometerá obras urgentes de recuperación, conservación y consolidación para devolverlo “al uso de todos los madrileños”.
Al mismo tiempo, Almeida insiste en que seguirá formando parte del patronato de Casa Árabe y mantiene su disposición a colaborar para que la institución encuentre una nueva sede desde la que pueda continuar con su actividad, aunque descarta ceder otro edificio municipal. Sobre el futuro de Escuelas Aguirre, el alcalde ha reiterado en varias ocasiones que podrá tener un uso “perfectamente cultural”, siempre “para disfrute de todos los madrileños”.






