Mientras se anuncia una huelga encubierta de la Policía Municipal en las Fiestas de la Virgen de El Carmen, Tejero da una recepción a los agentes en prácticas para salir en las revistas

Buenos días, Capitán:
Le envío unas líneas por si tiene a bien publicarlas…
Y es que la situación en la Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón está a punto de estallar. Los sindicatos policiales han anunciado que no se realizarán servicios extraordinarios durante las Fiestas del Carmen (del 16 al 20 de julio) y llaman a la solidaridad de los agentes. Es una huelga encubierta.
El motivo es claro. El Gobierno de Paloma Tejero no cumple lo que promete y aunque se ha intentado maquillar el conflicto con una posible subida en el pago de las horas extra, los agentes están hartos. No quieren más promesas vacías.
Y mientras tanto, en lugar de sentarse a negociar seriamente o afrontar la realidad interna de la plantilla, la señora alcaldesa ha decidido montar un espectáculo sin precedentes en la Jefatura de Policía de la calle San Juan de la Cruz.
Un acto tan impropio como innecesario, que nos ha dejado a muchos agentes boquiabiertos. Se trataba de la presentación de los nuevos policías en prácticas (entre ellos el televisivo Rafa Mora), pero aquello pareció más una fiesta privada que un acto institucional de bienvenida.
Con ágape incluido, sonrisas de cara a la galería y una puesta en escena que rozó el ridículo, Paloma Tejero y el comisario jefe Antolínez dieron la sensación de estar más preocupados por salir en las revistas del corazón que por el estado de su policía local. Lo nunca visto. Porque lo habitual, como bien saben los veteranos del cuerpo, era bajar al Ayuntamiento, hacerse la foto institucional en la escalinata y punto. Sin alardes, sin copas, sin prensa del corazón.
Discreción es la palabra de la policía, como ustedes contaron ayer.
Pero aquí todo va al revés. Mientras el edificio policial se llena de una comida ramplona, la plantilla está descompuesta. Hay agentes haciendo de mandos sin reconocimiento oficial, y mandos que actúan como comparsa del comisario, que según muchos solo tiene interés por el postureo, la prensa y el catering.
La sensación es de abandono. De hartazgo. De vergüenza ajena. Y, sobre todo, de tristeza. Porque mientras se juega al espectáculo, nadie atiende la situación real: Una policía local desbordada, desmotivada y al borde del colapso en plena antesala de las fiestas más importantes de un barrio tan importante de Pozuelo.
Los sindicatos ya han dicho basta. Y lo han hecho con razón. Lo grave es que desde el Ayuntamiento siguen sin tomarse en serio lo que ocurre.
Pozuelo tiene un problema muy serio en su policía. Y ese problema se llama falta de responsabilidad política.
Juan Pozuelo





