La alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero vuelve a demostrar que no tiene bemoles políticos ni capacidad de liderazgo y pierde la oportunidad de poder aprobar un Presupuesto Base Cero

Paloma Tejero acaba de perder una oportunidad magnífica de reivindicar su imagen política de alcaldesa seria en Pozuelo de Alarcón.
El Presupuesto de 2027 era el momento de coger la calculadora, arremangarse y poner orden en unas cuentas municipales que llevan demasiado tiempo arrastrando lastres.
Es cierto que Tejero se encontró al llegar con facturas pendientes de pago que dejó la olvidable Susana Pérez Quislant y que condicionaron su gestión desde el primer día.
Una herencia incómoda, sin duda, que tuvo que tragar porque, curiosamente, la olvidable es de su mismo partido y al PP de Madrid no le gustan los escándalos.
Pero una herencia no puede convertirse en una coartada permanente ni servir para justificar todos los desatinos posteriores.
Y aquí es donde entra en escena una herramienta que parece que nadie ha querido poner sobre la mesa el Presupuesto Base Cero.
Y es que el Presupuesto Base Cero consiste en dejar de dar por buenos los gastos porque ya figuraban en el presupuesto anterior y obligarse a justificar cada partida desde el principio.
Exige que cada departamento o área justifique detalladamente la necesidad, el coste y la utilidad real de cada partida, independientemente de si ya existía antes.
Cada euro debe demostrar para qué sirve, qué necesidad cubre y si merece la pena gastarlo. Ni inercias, ni partidas intocables, ni el consabido «esto siempre se ha hecho así».
No creo que se vaya a tener mejor ocasión de replantearse qué es lo que realmente necesitan los vecinos, prescindir de contratos y gastos superfluos, innecesarios e ineficientes y hacer un presupuesto ajustado a las necesidades reales, que con seguridad será más barato que seguir arrastrando viejos compromisos y costumbres simplemente porque “siempre se ha hecho así”
¿Se imaginan lo que podría haber supuesto para Pozuelo?
Revisar el gasto corriente, detectar duplicidades, eliminar lo superfluo, establecer prioridades y liberar recursos para aquello que de verdad necesitan los vecinos. Una oportunidad para distinguir entre lo imprescindible, lo conveniente y lo que simplemente se mantiene porque nadie se ha molestado en cuestionarlo.
Pero Tejero ha preferido otra cosa.
¡Qué error!
El presupuesto de 2026, inflado sucesivamente mediante modificaciones hasta alcanzar los 211,5 millones de euros, es el mejor ejemplo de una planificación que parece vivir pendiente de sus propios remiendos.
Y ahora llega 2027 con una cifra de 157,6 millones que, según la presentación propagandística, se vende como una subida.
esta mujer no debe saber que las cuentas merecen una explicación rigurosa, no un ejercicio de prestidigitación aritmética.
No se trata de gastar más ni de gastar menos por sistema. Se trata de gastar mejor. Y eso exige valentía política, transparencia y voluntad de revisar hasta el último rincón de la Administración.
Tejero tenía los antecedentes, conocía los problemas y disponía de un nuevo presupuesto para intentar cambiar el rumbo.
No pudo borrar de un plumazo las facturas heredadas, pero sí podía revisar a fondo el modelo de gasto y sentar las bases de unas cuentas más ordenadas.
Gobernar no consiste en administrar inercias ni en ir poniendo parches mientras se proclaman grandes éxitos.
Consiste en tomar decisiones, asumir responsabilidades y corregir lo que no funciona.
El Presupuesto Base Cero habría sido una buena forma de empezar de nuevo.
Pero para poner el contador a cero primero hay que atreverse a mirar las cuentas de frente.
Y sobre todo para irse, si llega la ocasión, con la cabeza bien alta o, si se queda, afrontar la próxima legislatura libre de cargas…
Pero, insisto, para eso se necesita echarle dos bemoles al tema…
Y Tejero ha preferido correr hacia cualquier sitio…
Como hacen los conejos de ARPO y optar por un presupuesto chicle.
Manuela García






