Las diez frases más destacadas del discurso del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados: El Pontífice lo basó en la defensa a la vida y la dignidad humana

Este lunes, 8 de junio, ha tenido lugar un acontecimiento de especial relevancia histórica: el Papa León XIV se ha dirigido a las Cortes en una sesión conjunta que pasará a formar parte de la memoria del parlamentarismo español.
Durante su intervención, el Pontífice ha subrayado que la actividad política y legislativa debe asentarse sobre un principio esencial: la dignidad de la persona precede al Estado, a las mayorías parlamentarias y a los acuerdos sociales sujetos al cambio.
En consecuencia, ha recordado que las leyes no deben valorarse únicamente por su corrección formal, sino también por su capacidad real para amparar a todos los seres humanos, con una atención preferente a quienes se encuentran en situación de mayor fragilidad.
Recogemos a continuación algunas de sus frases más destacadas:
-Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia
-La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización
-¿Puede llamarse justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio?
-Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona
-La escuela ha de respetar siempre el ‘derecho primario e inalienable’ de los padres a ‘elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos’
-La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio
-Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente
-Ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra
-Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana
-Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse






