La Policía Municipal de Madrid detiene a un traficante que vendía bolsas de Ruffles, Fritos y Cheetos rellenas de droga que compraba en internet, rellenaba y cerraba con un termosellado

La Policía Municipal de Madrid ha detenido a un individuo que tenía en su poder bolsas de Ruffles, Fritos, Cheetos y otras populares marcas de aperitivos que, en lugar de patatas fritas y snacks, contenían 28,1 gramos de marihuana cada una. Unos envoltorios que se corresponden con el embalaje original de estos productos que, tras rellenar de cannabis, volvían a cerrarse con un proceso de termosellado de forma que, a simple vista, resultaban idénticas a las de cualquier aperitivo real de estas marcas.
Detenido en #Tetuán un varón por delito contra la salud pública.
➡️Distribuía droga en bolsitas cerradas de snacks de conocidas marcas que adquiría por internet.
➡️Ocultaba en un trastero ketamina, marihuana, MDMA y cocaína preparadas para su venta. #SeguridadCiudadana#PMM pic.twitter.com/zAXifz28PX— Policía Municipal de Madrid (@policiademadrid) May 3, 2024
Un hallazgo que comenzó de forma casual cuando una patrulla observó un vehículo estacionado de forma irregular en pleno carril de circulación de la calle Reina Mercedes. Una circunstancia que, según el atestado de la Policía Municipal, dio paso a una labor de vigilancia durante la que constataron que un peatón se subió al coche y que en su interior se produjo un intercambio de dinero a cambio de una bolsita.
En ese momento, los agentes interceptaron el vehículo estacionado y solicitaron al comprador que les entregase los paquetes, que consistían en dos bolsitas blancas con un total de 2,392 gramos de cocaína. Asimismo, procedieron a interrogar al conductor, de nacionalidad española, que figuraba en la base de datos de la policía por sucesos relacionados con la salud pública, y comprobaron que en el GPS del vehículo figuraba un número de la calle Virgen de la Fuencisla, en la que el conductor les confesó que se trataba de un trastero en el que almacenaba distintos tipos de drogas.
En el citado trastero, los agentes municipales hallaron más de 420 gramos de marihuana ocultos en las bolsas termoselladas de los snacks. Además, también encontraron cocaína, ketamina y MDMA, organizadas meticulosamente en paquetes con distintos colores que facilitaban su distribución.
Un importante alijo en el que el peso total de la ketamina ascendía a 19,693 gramos en bolsas negras; el del MDMA, a 34,858 gramos en bolsas azules; y el de la cocaína, a 36,431 gramos en bolsas blancas. Además, se encontraron 6,950 gramos de un mix de drogas en bolsas de varios colores, y se incautaron 110 euros en efectivo.
El conductor se enfrenta ahora a cargos por un delito contra la salud pública por tráfico de drogas, tipificado en el artículo 368 del Código Penal, por el que podría enfrentarse a una pena de entre tres y nueve años de prisión además de una multa.
Finalmente, uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los agentes sobre este caso es la “creatividad” con la que camuflaba las sustancias estupefacientes. Las bolsas reales Cheetos, Ruffles, Fritos y otros snacks similares cuentan con un peso real cercano a los 40 gramos por unidad. Unas cantidades muy cercanas a los 28,1 gramos de marihuana con los que el detenido había llenado cada uno de los paquetes, que previamente había comprado por internet, antes de volver a sellarlos para que parecieran aperitivos reales.






