Luis Enrique juega fuerte con la convocaría de la Selección nacional de Fútbol e, incluso, se permite el lujo de tener caprichitos con Jordi Alba y Koke. Esperemos buenos resultados

He podido comprobar que la prensa en general y la deportiva en particular ha dado, digamos, un voto de confianza al nuevo Seleccionador de Futbol Luis Enrique Martínez, quien este lunes daba su primera lista de convocados para la Selección absoluta que ha de jugar la Liga de Selecciones Nacionales en el grupo de Inglaterra y Croacia. Una competición más que busca incrementar los ingresos económicos, tanto de los máximos organismos futbolísticos internacionales como el de la Federaciones Nacionales.
Hasta aquí todo se puede considerar normal. Pero en la convocatoria de jugadores faltan algunos nombres que, en el Mundial de Moscú, han defendido los colores de la selección con mucha dignidad y acierto, por qué no decirlo. No se pudo emular la gesta de Sudáfrica por muchas razones y circunstancias que ahora no vienen al caso. Pero las ausencias de Koke y de Jordi Alba, para mí, no tienen justificación.
En la ausencia de Jordi Alba hay un componente de represalia de Luis Enrique, otrora entrenador del Club catalán, que quiso castigar al jugador de Hospitalet por unas declaraciones críticas del jugador en las que Luis Enrique consideró que no debía haber realizado porque, en su día, el hoy Seleccionador de futbol dijo que los trapos sucios deben lavarse en casa.
La cosa no fue a mas porque Jordi Alba tenía el respaldo del entonces y, hoy, puto amo del Barça, Leo Messi. Así que ahora, Luis Enrique cumple el castigo que no pude llevar a cabo entonces.
Y digo yo, el Seleccionador Nacional de Futbol, debe estar por encima de rencores, ser ecuánime en sus decisiones, recto y firme pero no vengativo. Y por encima de todo dar oportunidades a todos los futbolistas que por su trayectoria en su clubes lo perecen.
Lo de Koke no lo entiende nadie pero allá él…
Yo esteraré resultados… Qué ya vale de hacer el ridículo con nombre de la Selección Nacional por caprichitos…
José Antonio Rosa






