Ya están aquí las Fiestas de Nª Sª de la Consolación y un año más vuelvo a decir que no están a la altura que exige la Villa de Pozuelo, que solo son las del Barrio del Centro. Una pena.

Me cuesta escribir de las Fiestas de Pozuelo de Alarcón. No me gustan. Lo he dicho muchas veces y me cansa volver cada año sobre el tema. No me gustan. Para mí no tienen el más mínimo interés. Son largas, pueblerinas, antiguas y solo pensadas y programadas para unos cuantos vecinos y, como ya lo he dicho muchas veces, me parece absurdo insistir. Si vuelvo sobre ello es casi por obligación.
Año tras año me pregunto lo mismo.
¿Cómo se pueden tener 8 días de fiestas en una ciudad como Pozuelo de Alarcón en la que, de 84.000 vecinos, hay 82.000 que no se sienten identificados con ellas o, lo que es peor, ni siquiera saben de ellas y, si lo saben, no les interesan lo más mínimo?
Y es que son unas fiestas que solo interesan a los abuelos porque, mientras no haya colegio, pueden entretener a sus nietos por las tardes, a unos peñistas porque, en esos días, se sienten protagonistas de Pozuelo por encima de “esos ricos y malos pozueleros” que han venido a vivir y a algunos jóvenes a los que cualquier cosa les vale con tal de que se llame fiesta.
Las fiestas de Pozuelo son unas fiestas endogámicas. Para unos cuantos. Fiestas en las que se confunde, y lo he dicho muchas veces, lo popular con lo chabacano. Y a mí me parece muy bien. Pero, como son así y ya no se pueden cambiar, que se queden en Fiestas del Centro de Pozuelo. Son Fiestas menores como las de la Estación, Húmera, La Cabaña o la Colonia de los Ángeles. Pero nunca Fiestas de lo que entendemos por Pozuelo de Alarcón.
Pozuelo de Alarcón exige otra cosa y el Gobierno solo ofrece bullanga, comilonas, tiempos muertos y algunas actividades inconexas. Actividades que estarían muy bien si tuviesen una filosofía de fiesta que les diera sentido. Algo que atrajera a todos los vecinos. A todos. Incluidos a los de las grandes urbanizaciones y los grandes núcleos de población.
No hay más que ver el Saluda de la alcaldesa para darse cuenta de que son un celebrar por celebrar. No muestra ningún entusiasmo en presentarlas. Es el mismo saluda del año pasado y el del otro anterior y será el del siguiente. Solo cambian los cantantes y grupos que vienen a hacer sus miniconciertos en la Plaza del Padre Vallet.
Las fiestas de Pozuelo no pueden seguir ajenas al Pozuelo real. Es necesario buscar unas fiestas para los mil pozuelos. Fiestas con tanto prestigio que todos nos sintiéramos orgullosos y todos pudiésemos participar.
Yo quiero vivir unas fiestas de Pozuelo de Alarcón que llamen la atención por su reputación, no por su bullanga. Y estas del Centro de Pozuelo no lo tienen.
No voy a entrar a criticar al pregonero de este año. Isaac Cardoso me parece una buena elección. Lo que vuelvo a criticar es su puesta en escena.
¿Qué puede aportar el presidente del CF Pozuelo en un pregón desde la balconada del Ayuntamiento, aparte de dar un Viva el CF Pozuelo, Viva la Virgen de la Consolación o Viva Pozuelo a unos cuantos vecinos bullangueros que andan locos por el desmadre?
Tampoco lo haré sobre las sangrías, chocolatadas, pinchos morunos o caldereta popular. Allá cada uno con su forma de entender la diversión. Cada día un ágape. Cada día un desfile de peñas.
En ocho días, solo hay un acto cultural. Una conferencia taurina, que está muy bien si pensamos que pensamos en la tradición taurina de Pozuelo, pero será impartida en medio de la Plaza del Padre Vallet a las 8 de la tarde. Me encantará ver la concentración que se ofrece. Merece la pena, por otra parte, la corrida de toros. Es un buen cartel.
El campeonato de golf de Pozuelo, una vez más, se celebra en Villanueva de la Cañada. Es acojonante.
En fin, no digo más. No pormenorizaré el programa. Ya lo he hecho muchos años.
Vuelvo a echar de menos que no haya nada de música de bandas. Pozuelo es la ciudad de la música pero no aporta nada. En el Siglo XIX, una de las bandas de Pozuelo daba un concierto de música de Mozart amenizando los fuegos artificiales y otra ejecutaba música clásica en la Iglesia de la Asunción.
Mucho mantener tradiciones y nos olvidamos de las mejores.
Y mantengo, por supuesto, mi opinión sobre los nombres de las peñas Las Domingas y Los Mingas. Sigo pensando que su ordinariez no debería anunciarse en el programa oficial. Pueden llamarse como quieran pero no es de recibo que las anuncie oficialmente el Gobierno de Pozuelo.
El Capitán Possuelo






