Primera crónica del Pleno de hoy en el que los concejales Félix Alba, Carlos Ulecia y Andrés Calvo Sotelo justificaron su sueldo haciendo un ridículo vergonzante

El Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón de hoy ha estado marcado por el naufragio y ridículo de tres concejales del Gobierno pozuelero. Tres concejales clásicos del PP. Y de aquí, aunque Carlos Ulecia sea ahora majariego.
Es verdad que, en el desarrollo del Pleno, han sucedido muchas cosas. Muchas. Desde la expiación de culpa de Paloma Tejero, por ejemplo, basando todas sus intervenciones en que todo era en cumplimiento de Programa electoral del PP. Y digo que expiando su culpa porque, en el Pleno pasado, reconoció por escrito que el PP de Pozuelo mentía en su Programa Electoral, en lo relacionado con la rotonda de la M-503 que deben hacer los constructores de ARPO y no el Gobierno.
Pero de esa parte del Pleno, de las mociones y de la intervención de una vecina de Pozuelo, que se sublevó contra el férreo control político de Quislant, ya hablaré en la Segunda Crónica de mañana porque esta intervención ha sido muy significativa. La verdad es que se están produciendo movimientos políticos muy reveladores también en la Oposición. Ya no culpan del mal gobierno de esta villa al Gobierno de Pozuelo sino que personalizan sus críticas en la alcaldesa Quislant. Directamente a ella. Y eso es un indicador político que revela muchas cosas.
Pero eso, como digo, ya lo comentaré mañana. Hoy, solo quiero contarles cómo tres concejales del Gobierno justificaban su sueldo haciendo un ridículo vergonzante.
Hacía tiempo que no veía algo tan escandaloso. El esperpento de las intervenciones de Félix Alba, Carlos Ulecia y Andrés Calvo Sotelo hicieron que, al menos yo, me muestre hoy escandalizado. Han sido tremendas.
Quiero pensar que estos tres concejales intervinieron obligados por la alcaldesa Quislant. No se puede entender de otra manera. No se puede hacer el ridículo de la manera que se hizo. Claro que, lo mismo, a los tres les merece la pena pasar por los tragos que han pasado hoy a cambio de un buen sueldo.
Pero vayamos por partes, como diría Jack el Destripador…
Por orden de intervención, empiezo por Félix Alba.
El Primer Teniente de Alcalde y concejal de Presidencia tuvo una intervención nefasta defendiendo la reforma del ROP. Aparte de hacerlo con medias verdades, en algún momento de su exposición pensé que el concejal no creía en la democracia. Félix, no. No era posible. Sé que es demócrata.
También sé que tenía que defender los caprichos de la alcaldesa Quislant y los caprichos son difíciles de defender por propia definición. Pero la dignidad política, viejo amigo, no se debe perder por un sueldo. Y menos cuando ya estás en el final de tu carrera política.
Sé que no eres responsable de esta absurda defensa, no puede serlo, porque tú no eres así… Y en política, Félix, no existe la obediencia debida. Y, menos, después de que el PP Nacional aprobase en su último Congreso el Voto en Conciencia. Pero Alba no recurrió a ello. Debe temer algo. Y por eso aceptó la muerte súbita de hacer un ridículo espantoso. Una pena. No se puede defender lo indefendible, Félix. Vete. No te humilles más.
Después, y siguiendo orden de intervención, fue el turno de Carlos Ulecia. Lo de este concejal es para nota. Raro es el Pleno en el que, de una manera u otra, no recibe una buena somanta de palos. Políticos, claro. Es como si los buscase. Como si le fuera la marcha.
El caso es que hoy su intervención ha sido, otra vez, penosa. También defendiendo lo indefendible. El uso del pabellón multiusos del Valle de las Cañas es un escándalo, Carlos. Lo sabe todo Pozuelo. Pero la alcaldesa, en su soberbia, se niega a reconocerlo y echa a los leones a este pobre cristiano. Lógicamente lo devoraron. Berzal lo mató. Directamente, lo mató. Políticamente.
Ulecia hizo el ridículo pero, eso sí, justificó su sueldo. Ay, Carlos… Qué mal trago… Tu apellido arrastrado, políticamente, por el suelo. Mucho te debe compensar sostener a esta alcaldesa egocéntrica. Políticamente, claro. Siempre políticamente.
Como sería el soponcio que sufrió el buen Ulecia en la moción del Valle de las Cañas que ya no quiso defender la siguiente moción que iba sobre otra gilipollez (perdón pero no encuentro otra palabra para definirla).
La moción, por enésima vez, quería fomentar el Juego Limpio en el Deporte en Pozuelo. Algo súper machacado. Claramente, una moción ‘buenista’ propia del concejal de deportes. Pero la sorpresa fue que la defendió Andrés Calvo Sotelo, concejal de Desarrollo empresarial y no sé cuantas cosas más. Y lo bueno es que no se cortó lo más mínimo. Qué tío.
Desde el minuto uno de su intervención se vio que no sabía de qué iba la cosa pero con Andrés no hay problemas. El siempre le echa cara al tema y aquí se la echó también.
Hacía tiempo que no veía a un concejal hacer el ridículo de esa manera. Rectifico, hacía tiempo que no veía a un concejal hacer el ridículo después de las intervenciones de Alba y Ulecia en este mismo Pleno, aunque ellos en temas mucho más importantes.
Lo de Calvo Sotelo es de aurora boreal. Lo mismo plancha un huevo que fríe una corbata. Le da lo mismo. Todo por la pasta y el sosiego. Y como no sabía de qué iba el tema (eh… eh… eh…) terminó con una frase de Ortega y Gasset que se sacó de la manga porque no pegaba ni con cola. Pero ni se inmutó. Vergonzoso. Todo muy triste. No hay derecho a que esta alcaldesa esté llevando al PP a la ruina política en Pozuelo.
En fin, mañana más, y como ha dicho Pablo Perpiñá en el Pleno, debe existir otro PP. Este de Pozuelo está caduco.
El Capitán Possuelo




