Tiene 72 años: Manuela Carmena durmió anoche en el Hospital de La Princesa tras sufrir un «mareo»

Pasadas las 14.40 horas de ayer el Pleno del Ayuntamiento de Madrid fue suspendido por la ausencia de la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, que, al parecer, se encontraba indispuesta y tuvo que ser traslada al hospital de la Princesa.
Según han confirmado a ABC un portavoz de Emergencias Madrid, los facultativos del Samur que han atendido a la regidora por un «mareo», se le hicieron pruebas en oftalmología y quedó ingresada en observación.
Según pudo saber también ABC, la alcaldesa ha estado tratada en la planta séptima, en la Unidad de Ictus. Mauricio Valiente ha explicado que la regidora deberá «hacerse unas pruebas médicas», entre ellas, un escáner y una analítica, ante la sospecha de que fuera de origen neurológico y no oftalmológico. Por ello, la primera intervención de los médicos llevó a pensar que podía estar sufriendo un ictus, si bien las pruebas realizadas nada más ser ingresada han dado negativo, informa servimedia.
La portavoz municipal, Rita Maestre, ha indicado que «la alcaldesa se ha quejado de que empezaba a ver borroso durante el pleno y, por precaución, por su edad –tiene 72 años–, los médicos le han recomendado que fuera al hospital.
Por ello, la junta de Portavoces, tras reunirse y consensuar la decisión, ha optado por suspender la sesión, que se reanudará el viernes 28 de octubre a las 8.00 horas, en el punto 21, donde se interrumpió la sesión.
No es la primera vez que la alcaldesa tiene que ser trasladada de urgencia a un hospital. El 15 de junio fue ingresada en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid tras sentirse indispuesta a la vuelta de un viaje a Bolivia. Según fuentes municipales, la regidora sufría vómitos y al llegar a su domicilio decidió llamar al Samur. Los sanitarios comprobaron que la alcaldesa se encontraba deshidratada, por lo que decidieron ingresarla en el centro.
Una vez en el hospital, los médicos que la atendieron descubrieron que tenía la tensión muy baja, por lo que decidieron que se quedara ingresada esa noche en el Ramón y Cajal.






