La Comunidad de Madrid creará un centro en la segunda mitad de 2026 para ayudar a los menores vinculados a la pornografía y a las bandas juveniles

La presidenta de la Isabel Díaz Ayuso ha anunciado la creación de un nuevo centro público en la Comunidad de Madrid destinado a atender a menores que han sido expuestos a la pornografía o a situaciones de violencia vinculadas a bandas juveniles.
Este recurso especializado abrirá sus puertas previsiblemente en la segunda mitad de 2026 y se enmarca en la estrategia autonómica para dar respuesta a riesgos emergentes en la infancia y adolescencia.
El centro contará con un equipo multidisciplinar de profesionales —psicólogos, trabajadores sociales, educadores— que ofrecerán programas de atención, intervención psicológica y social tanto para los menores como para sus familiares.
La iniciativa trabajará coordinada con el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas y de Comportamentales del Hospital Gregorio Marañón, apuntando a una actuación integral ante vulnerabilidades ligadas al entorno digital y a la violencia juvenil.
Según el Ejecutivo madrileño, el propósito de esta medida es “reducir el impacto negativo y prevenir la cronificación de conductas de riesgo” derivadas de la exposición temprana a contenidos inapropiados o entornos violentos.
De esta forma, se da un paso más en la red de recursos que la Comunidad viene impulsando desde 2018 para hacer frente a adicciones tecnológicas y otras problemáticas emergentes en jóvenes.
La puesta en marcha de este nuevo centro llega en un contexto preocupante para la protección de menores, en el que la Fiscalía de Madrid ya había alertado sobre un crecimiento sostenido de los delitos cometidos por menores de edad, especialmente en ámbitos como la intimidación, el uso de tecnología, la violencia sexual o la agresión de bandas.
Con ello, la Comunidad busca reforzar la prevención y ofrecer un canal de actuación temprana que conecte con las familias, las escuelas y los servicios sociales para frenar dinámicas de riesgo antes de que se hagan crónicas.






