Isabel Díaz Ayuso planta cara a Pedro Sánchez: Se niega a implantar el registro de médicos objetores (que considera inconstitucional) y se niega a coaccionar su conciencia y su libertad

Ya vale. La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a decir Basta Ya.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, después de hacer el ridículo mundialmente con la guerra de Gaza para tapar la corrupción de su entorno, su Gobierno y su partido, y viendo que se le acaba la capa de alquitrán con la firma de la paz, se inventa una nueva estratagema publicitaria.
A la espera de noviembre para remover a Franco, saca a relucir el aborto. Un tema tan sensible como aceptado por la sociedad pero que a EL se la suda. Quiere tensionar. Quiere dividir buenos de malos. Quiere guerracivilismo pensado que la derecha, una vez más, se achantaría.
Pero Isabel Díaz Ayuso lo ha vuelto a hacer. En pleno debate en la Asamblea de Madrid de ayer, la presidenta regional ha plantado cara al Gobierno de Pedro Sánchez con una claridad que ya nadie se atreve a usar en la política española.
“No vamos a señalar a nadie”, dijo firme, refiriéndose a la exigencia del Ejecutivo central de crear una lista de médicos objetores al aborto.
“No voy a hacer una lista negra de médicos nunca”, sentenció.
Ayuso defendió lo que debería ser obvio: la libertad de conciencia.
En una España cada vez más intervenida desde Moncloa, donde se pretende regular incluso lo que uno piensa o cree, la presidenta madrileña volvió a recordar que la libertad no se negocia. Y lo hizo con datos duros y con un mensaje aún más duro para la izquierda:
“Cada año se aborta en España a 106.000 personas. ¿Les parece poco? Pues váyanse a otro lado a abortar”.
En el hemiciclo, los rostros de Más Madrid y del PSOE se torcieron. La presidenta les recordó, con artículos de la Constitución en la mano, que nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. Ni mucho menos a figurar en un registro estatal por negarse a practicar abortos.
Lo dijo alto y claro. Eso vulnera el artículo 14 (igualdad ante la ley), el 15 (derecho a la vida) y el 16 (libertad ideológica). Y añadió también los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Convenio Europeo.
Pero más allá de los argumentos jurídicos, lo que Ayuso hizo fue defender una posición moral frente al cinismo de la izquierda que se dice progresista mientras exige señalar y controlar. Porque lo que Pedro Sánchez pretende con ese registro no es garantizar derechos sino imponer una ideología y amedrentar a los profesionales sanitarios que no comulgan con su pensamiento. O eso parece. Pero lo que en realidad se debe a que trata de ocultar la corrupción que le rodea.
En Madrid no se harán listas. Ni negras, ni grises, ni blancas.
En Madrid se seguirá respetando la conciencia de los médicos y la libertad de las personas.
Y si a Sánchez y sus socios les molesta, como dijo Ayuso, que se vayan “a otro lado” a imponer sus leyes ideológicas.
Una vez más, la presidenta madrileña ha demostrado que no todos los gobiernos autonómicos se arrodillan ante Moncloa.
Y que, frente al ruido y la manipulación, la libertad todavía tiene quien la defienda en Madrid.
Bien hecho, Isa.
Juan Manuel Sánchez






