El Fantasma de don Agustín comenta la importancia de estos comicios locales ya que, además de renovar los Aytos, serán una real encuesta sobre Sánchez y su errática política

Sirven para elegir a los concejales y los alcaldes de todos y cada uno de los pueblos de España, para decidir quiénes son los encargados de constituir los ayuntamientos y, por tanto, quiénes son aquellos que van a gestionar los asuntos públicos de los municipios españoles.
Las elecciones municipales son únicamente para eso.
Pero nuestra historia nos dice que, a veces, sirven para algo más y, en ocasiones para mucho más. Incluso, como pasó en el año treinta y uno del pasado siglo, para hacer la transición de una monarquía a una república. Para, en definitiva, cambiar el modelo del estado.
Sin llegar a esos extremos, esta vez también las elecciones municipales pueden tener una trascendencia mayor que la simple elección de los miembros de los consistorios.
Es evidente que van a servir para valorar tanto lo que se ha realizado por los actuales munícipes como para mostrar el grado de confianza hacia los nuevos candidatos que se presenten.
Es sabido que en las elecciones municipales tiene mucha importancia la personalidad del candidato, independientemente de cuál sea el partido por el que se presenta, sobre todo en municipios pequeños.
Pero, aunque eso sea así, las próximas elecciones van a servir también, no hay que ser muy avispado para caer en ello, para medir el apoyo nacional con el que cuenta el actual presidente del gobierno. Por eso, no me cabe ninguna duda de que es él quien más interesado está en conocer esa valoración.
Las elecciones municipales van a representar una encuesta real, más allá de las que se publican, tanto las que se realizan por organismos públicos como las que se llevan a cabo por entidades privadas.
Por eso, sea cuál sea el resultado, los datos que arrojen los comicios municipales van a tener una importancia que va a trascender a la configuración de los ayuntamientos.
Si son favorables a quién hoy reside en la Moncloa, no tengan la más mínima duda de que él los va a interpretar como un claro apoyo a sus actuaciones políticas. Y, en ese caso, podrá seguir conduciendo el vehículo sin ningún tipo de freno.
Si no lo son, se agarrará a aquello tan conocido de que no ha sido él quien se ha presentado a las elecciones. Y que, por tanto, la culpa de los malos resultados obtenidos corresponde a otros. No deja de ser una táctica de manual.
Incluso, puede ser que hasta se lo llegue a creer el mismo.
Eso puede ser hasta bueno.
Pero el golpe de atención lo habrá recibido, no hay la más mínima duda.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”





